La niñez en abril

Susi Pola

El mes de abril, para más de cien países, recuerda el derecho de la niñez a ser protegida contra cualquier clase de explotación y respetada espiritual, física y moralmente, a la vez que destapa la realidad de un segmento poblacional vulnerable al poder de las personas adultas.

En niveles internacionales, de nuevo, evidencia que niños y niñas, son las grandes víctimas de los conflictos armados, llámense guerras, contiendas, choques o limpiezas raciales y étnicas, no solo por las bombas y la crueldad sofisticada de las armas bélicas, usadas para el exterminio en hospitales, incluso, contraviniendo las reglas mínimas – ¿de la moral? – para este tipo de altercados, como está sucediendo con el pueblo palestino por parte de sionismo israelí en el poder.

En la estrategia militar de la represalia por el atentado de Hamas, el asedio y la ofensiva del gobierno de Israel empujan al territorio palestino a la hambruna.

Un hambre aguda que mata por desnutrición y hambre que, junto a los bombardeos y ataques terrestres ya han causado un alto número de víctimas entre los niños, quienes junto con las mujeres representan casi las tres cuartas partes de los más de 32 mil personas palestinas que han muerto.

En nuestro país, abril es el Mes de la Prevención del Abuso Infantil, desde 1998, recordándonos que la Convención sobre los Derechos del Niño, en su Artículo 19, establece que es obligación del Estado proteger a los niños y niñas de todas las formas de malos tratos perpetrados por padres, madres o cualquiera otra persona responsable de su cuidado, y establecer medidas preventivas y de tratamiento al respecto.

Y funcionamos, también, con indiferencia – ¿doble moral? – manteniendo cifras de terror: el 64% de los niños/as en República Dominicana sufre violencia en el hogar, llegando al 73 % en el caso de la primera infancia, según la encuesta En Hogar-Mics 2019.

Casi el 60% de padres y madres aquí utiliza el castigo físico y sicológico como principal método de disciplina con sus hijos/as.

Los medios de comunicación evidencian casos de infantes violentados por sus padres, tutores o allegados, causando heridas o lesiones graves, situación que indica la necesidad de reconstruir los vínculos significativos basados en el amor y, a la vez, disminuir la violencia infantil.

Las costumbres están plagadas de estereotipos y prejuicios que encubren a la violencia contra niños y niñas en el entorno familiar y en la sociedad y en este abril, hay que recordarlo para no seguir en lo mismo.

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